
07-Abril-2026. La reciente intervención de Fernando Salas Tapia, candidato al Senado por el partido Demócrata Unido Perú (N° 5), en los micrófonos de QHAPHIYA RADIO, ha puesto sobre la mesa una realidad que duele en la frontera: la brecha abismal entre las leyes aprobadas en Lima y la ejecución de obras en las provincias. Con un discurso que busca conectar con el "sentimiento yunguyeño", Salas ha lanzado dardos directos a la gestión centralista y a la "clase política tradicional" de ambos extremos ideológicos.
Lo más rescatable de su propuesta no es solo la ambición, sino la identificación de cuellos de botella históricos. Cuando Salas menciona que el Gobierno Central absorbe el 64% del presupuesto nacional, dejando apenas migajas para las municipalidades, toca la fibra sensible del desarrollo local. Su promesa de actuar como un "gestor" que abra las puertas del Ministerio de Economía junto a los alcaldes es, en teoría, la función que un senador debería cumplir: ser el puente entre la necesidad regional y el recurso nacional.
Sin embargo, el reto mayor reside en sus propuestas económicas y educativas. La creación de un Banco de la Micro y Pequeña Empresa con intereses menores al 4% suena a gloria para el comerciante y el agricultor de Yunguyo, asfixiados por la banca privada. No obstante, la viabilidad de una entidad estatal de este tipo requerirá de una reforma financiera profunda que el próximo Senado deberá debatir con rigor técnico, más allá del entusiasmo electoral.
En cuanto a la educación, Salas ha sido pragmático respecto a la Universidad Nacional Fronteriza Autónoma de Yunguyo (UNFAY). Calificar de "leyes de papel" a las 132 normativas de creación de universidades sin estudios de mercado es una crítica necesaria. Su propuesta de empezar "con una o dos carreras" que realmente respondan a la demanda laboral es un baño de realidad frente al populismo académico que suele reinar en campaña.
El compromiso está hecho: agua potable, industrialización del haba, un malecón ecoturístico y una universidad real. Yunguyo, una provincia que históricamente ha sentido el olvido estatal, escuchó a un candidato que promete no ser un "padre de la patria" ausente, sino un "yunguyeñista de corazón" en la capital. El 12 de abril, la población decidirá si estas propuestas son el motor que la frontera necesita o si se sumarán a la larga lista de promesas que se quedan en el aire.

