Regidores de Yunguyo: “Tú me condecoras, yo te condecoro y nosotros nos condecoramos”

Lo que debía ser un acto solemne el último domingo (28 Dic 25) por el aniversario provincial de Yunguyo, terminó convirtiéndose en una escena que rozó la burla y la indignación colectiva. Durante la ceremonia oficial de izamiento del pabellón nacional, los regidores de la Municipalidad Provincial sorprendieron a propios y extraños al condecorarse entre ellos con la simbólica Medalla de la Ciudad, avalado por una Resolución de Alcaldía firmado por el Ing. Economista Fernando COYA VALDIVIA (quien no estuvo presente en el acto).

El hecho dejó atónitos a los pobladores, quienes no ocultaron su malestar al ver cómo las autoridades municipales se rendían homenajes mutuos, pese a los constantes cuestionamientos por la falta de fiscalización, la ausencia de resultados concretos en su gestión y los elevados montos percibidos por concepto de dietas.

“¿Qué méritos tienen para premiarse?”, “¿A quién le rindieron cuentas para recibir semejantes distinciones?”, fueron algunas de las preguntas que se escucharon entre los asistentes, quienes consideran que estos reconocimientos desvirtúan el verdadero significado de las condecoraciones, que deberían estar reservadas para ciudadanos o instituciones que aportan de manera real al desarrollo de la provincia.

Ante esta situación, la población de Yunguyo exige una explicación y justificación inmediata del porqué de esta premiación, así como un pronunciamiento oficial que aclare bajo qué criterios se otorgaron las medallas de la Ciudad, símbolos que hoy, para muchos, han perdido todo su valor moral y representativo.

Algunos asistentes molestos señalaron que “este acto quedará grabado en los anales del realismo mágico yunguyeño y que los regidores lograron lo impensable”. La escena dejó atónitos a los pobladores, quienes observaban incrédulos cómo se repartían honores entre sonrisas y apretones de manos, en un claro ejercicio del nuevo lema institucional: “si tú me condecoras, yo te condecoro, nosotros nos condecoramos”. Mientras la población esperaba gestos de autocrítica o resultados concretos, los regidores optaron por el autoaplauso, demostrando que en Yunguyo la fiscalización puede faltar, pero la creatividad para los homenajes nunca.


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Autor: Roman Churacapia Vargas