
Arqueólogo, historiador y artista; cusqueño de nacimiento, pero yunguyeñista de corazón. Julio Torres Chuchullo no solo estudió el pasado de Yunguyo, sino que le otorgó una voz y una identidad científica, convirtiéndose en el pilar fundamental del patrimonio cultural de la provincia.
I. ORÍGENES Y FORMACIÓN ACADÉMICA
Nació un viernes 12 de abril de 1935 en el distrito de Pallpata, provincia de Espinar, Cusco. Aunque las tierras altas de Espinar vieron sus primeros pasos, el destino lo llevaría a las orillas del Titicaca para cumplir su misión de vida.
Su sed de conocimiento lo llevó por un largo periplo educativo:
• Educación Primaria: Iniciada en Pallpata y continuada en Sicuani y la Escuela de Varones 791 "Romeritos".
• Educación Secundaria: Realizada en el glorioso Colegio Nacional de Ciencias del Cusco.
• Estudios Superiores: Ingresó a la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco (1957) y luego se trasladó a la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, donde se graduó en Educación y Arqueología.
• Sensibilidad Artística: Su formación no fue solo técnica; su pasión por el arte lo llevó a estudiar en las Escuelas de Bellas Artes "Diego Quispe Tito" (Cusco) y "Carlos Baca Flor" (Arequipa).
II. EL ENCUENTRO CON YUNGUYO: UNA VIDA DE DOCENCIA
En 1964, Julio llegó a Yunguyo. Se dice que los Apus QHAPHIYA y Juana lo recibieron como a un hijo predilecto. Aunque tuvo un breve paso por Omate (Moquegua), retornó en 1968 para establecerse definitivamente.
Como docente del Colegio José Gálvez, marcó a generaciones de alumnos. Junto a colegas ilustres como Jorge Casapía, los hermanos Loza y muchos otros, sembró en la juventud el respeto por sus raíces. Fue en las aulas del Gálvez donde fundó el primer museo escolar, llevando a sus alumnos a "mochilear" por los cerros en busca de vestigios de sus ancestros.
III. EL INVESTIGADOR INCANSABLE
Torres Chuchullo trabajó silenciosamente durante décadas. Su labor no conocía de presupuestos estatales; investigaba con "su propio peculio", movido por el puro amor al conocimiento.
• Descubrimientos: Identificó cerca de 40 yacimientos arqueológicos, incluyendo pinturas rupestres, petroglifos y asentamientos que datan de hace 5,000 a 8,000 años.
• Hitos: En 2008, descubrió la litoescultura Ch’uta Qhala. En 2003, cumplió su sueño de inaugurar el Museo Ecoarqueológico Particular de Yunguyo, donde exhibió más de 400 piezas de alfarería, metalurgia y litoescultura recolectadas durante 40 años.
• Promoción Cultural: Fue Supervisor Provincial del Instituto Nacional de Cultura (INC) y promotor de turismo, impulsando rituales como el "Machak Marca" en el cerro QHAPHIYA.
IV. LEGADO INTELECTUAL
Sus investigaciones quedaron plasmadas en obras que hoy son consultas obligatorias para entender el sur andino:
• Identidad Cultural de Yunguyo (1997).
• Registros Arqueológicos e Historia de la Provincia de Yunguyo (2010).
• Origen de la Cultura de la Nación K’ana (Obra sobre su tierra natal).
• Numerosos artículos sobre las tradiciones y leyendas del Wiñaymarka.
V. VIDA PERSONAL Y PARTIDA
En 1966, formó su hogar junto a doña Eugenia Velazco, con quien tuvo cinco hijos: Julio Jhon, Curie Malena, Maetzu, Pedro y Shuelia Eugenia. A pesar de sus raíces cusqueñas, su voluntad final fue clara: "El día que muera, entiérrenme en mi querido Yunguyo".
El jueves 12 de julio de 2018, bajo la mirada eterna del QHAPHIYA y el Titicaca, el Profesor Julio cerró los ojos. Sus restos descansan en el cementerio de Yunguyo, la tierra que defendió con el pincel, la pluma y la lliclla de la historia.
"Yunguyo no es solo un lugar en el mapa, es una herencia milenaria que debemos proteger." - Julio Torres Chuchullo.

